El espanto
El espanto
Me encontraba de regreso
a mi casa y de nuevo me cogió la tarde para tomar la carretera que me lleva al
pueblo, que por cierto no me gustaba mucho ya que tenía que pasar por ese
maldito cementerio, ya que por esta vía antes de ingresar al casco urbano debo
pasar junto a él, está muy alejado del primer barrio que conduce esta vía, a
unos 10 minutos en mi pequeña motocicleta, es muy lúgubre solo junto a una
pequeña escuela de la vereda que funciona en el día, pero los escolares parten para
sus casas pasado las 2 pm. Pero en especial hoy me molesta mucho más por en el
cielo empieza a relampaguear avisando que viene una tormenta.
Voy conduciendo y debido
a la tormenta que se avecina se hace oscuro más rápido, yo maldigo porque
empieza a gotas de agua y aun me queda mucho tramo para poder llegar al pueblo,
además que no he pasado el maldito cementerio, digo en mi mente “Ojala lloviera
tanto que la quebrada junto al cementerio se lleve todas esas malditas tumbas
de una vez”, sigo mi viaje ya no me faltaba mucho, estaba próximo a llegar a
aquel temido lugar que tantos retorcijones en mi estomago me producía al pasar
ya bien caída la noche. Respiraba cada vez mas agitado a medida que estaba cada
vez mas cerca, no me faltaba si no dos curvas para llegar a ese sitio cuando se
me poncha una rueda e inmediatamente debo bajarme para continuar mi camino
empujándola.
Grito con fuerza y muy
enfadado “maldición, tener que pasar todos los días por aquí y ahora se me
pincha la rueda para tener que pasar caminando solo frente al cementerio, solo
falta que se aparezca el demonio para llevarme”, me calmo y paro la moto para
revisar la rueda trasera a ver que tan mal estaba, miro que no hay nada que
hacer tendré que llevarla empujando hasta el pueblo para que la reparen. Subo
la pata de la moto, tomo aire respirando hondo y con valentía sigo no falto
para que empezara a meditar sobre todas las maldiciones que dije, que me
arrepentiría si lo dicho se cumplía.
Empujaba mi moto en medio
de la tormenta, que ya había llegado caía muchos rayos al igual que una muy
fuerte borrasca que me hacía difícil avanzar, las gotas de lluvia me pegaban
tan duro como si me estuvieran lanzando canicas, al igual que no me deja ver,
ya que debía cerrar mis ojos por lo fuerte que era. Como mucha dificultad por
fin pude ver donde era el cementerio un lugar sin bardas, con muy pocos arboles
donde podías las tumbas que allí hay, daba temor ver esto, ya que lo único que
separaba la carretera y este lugar era solo una cerca de alambre de púas, pare
para calmarme un poco y tomar fuerzas para pasar los 50 metros que tenia de
frente.
Ya no podía dar marcha
atrás debía continuar, pero algo llamo mi atención allí dentro era ver una vela
encendida en esa penumbra en tan fuerte borrasca con mucha lluvia y viento me
pregunte “que demonios sucede en esa tumba que esa vela no se apaga” daba algo
de miedo avance hasta llegar a la mitad del frente del cementerio y escuchaba
la bravura de la quebrada que estaba pocos metros y me dije diablos ojala no se
lleve el puente tan afectado que esta, pero como si algo me hubiera hecho ver
de nuevo a dentro, vi que en otra tumba ya había prendida una vela, no me lo
podía creer puesto que tan solo un momento había una. Pare mi moto en su
soporte que tiene para este fin, dejándola aparcada para hacer algo realmente
estúpido entrar en el cementerio en medio de la tormenta, mi curiosidad era mas
fuerte que mi miedo, era como una fuerza que me impulsaba a ir.
Salte la cerca y entre,
pero como si hubiera entrado en un domo o algo así, de estupefacto paso la
tormenta quedando todo en calma y en un silencio que te helaba la piel, respire
hondo y fui a mirar las velas para darme un explicación de que era eso, antes
de avanzar dije “hay alguien aquí” avance un poco más y las piernas me
temblaban, ya me arrepentía de haber inspeccionado, pero estas velas no tenían
algo que las protegieran de los elementos como si estuviera dentro de un farol
pero no era así, quise llegar a una de ellas pero de repente me detuvo un
sonido entre los arbustos, como un crujido de ramas, mire y dije hola hay
alguien pero nadie respondió, al momento escuche otro crujido, pero nada veía,
me acerque a tomar la vela para ver que pasaba con ella, cual era el truco,
pero de un momento a otro justo cuando tomo la vela escucho un grito espantoso,
se apagan las velas y las luces de mi moto que la había dejado encendidas.
Corro despavorido de ese
lugar al salir me enredo con el alambre, sin preocuparme por si me había
cortado y dejar la moto tirada, seguí corriendo con dirección al pueblo, lo
hacía si parar ya que sentía que algo me venia siguiendo y me arrojaba piedras.
No paraba a descansar si no quería llegar a el pueblo para que me ayudaran, de
tanto correr al fin vi una luz a la orilla de la carretera, llegue y escuchaba
como los perros lloraban y aullaban, toque la puerta con fuerza, abriendo un
señor la puerta, me dejo de entrar y como pude le conté, al pero me daba más
temor dado que los perros del señor no dejaban de llorar o aullar, el señor
tomo una macheta y salió fuera de la casa, golpeando el machete contra una
piedra haciendo salir chispas al mismo tiempo que decía “maldito espíritu
regresa de donde viniste por el poder de Dios, Jesús y el espíritu santo vete
de este lugar” no paso mucho para que los perros se calmaran y los escarabajos,
luciérnagas volvieran hacer ruido.
El señor me dio un poco
de agua y yo no paraba de temblar, le conté lo que paso, el anciano de 60 años
o algo así me dijo que los espíritus eran muy celos de sus cosas y que no les
gustaban que tomaran lo que era suyo, el hombre me acompaño muy amablemente hasta
donde estaba mi moto, llegamos y la encontramos encendida las luces, como pude
la tome para salir rápido de allí sin ver rastro de las velas encendidas,
llegamos de nuevo a la casa del señor al cabo de 15 minutos, el se quedo en su
casa y yo seguí mi camino al pueblo que no era muy lejos. Al llegar no me podía
creer lo que paso y después de vivir esta experiencia jamás volví a pasar por
el cementerio de noche ni a maldecirlo.

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