La vieja casa de la concordia


La vieja casa de la concordia




Trabajo en una zona de Bogotá, es conocida como el barrio la candelaria, es el más antiguo de la ciudad y este colinda con la Casa de Nariño que es el palacio presidencial, es muy conocido por sus construcciones de principio de siglo, hoteles de extranjeros y por verse espíritus rondando por las calles empedradas del lugar según dicen. Soy un vigilante de un antiguo edificio que fue construido en 1923 que fue hospital y que hoy es un comedor comunitario para la gente de bajos recursos. El espacio fue remodelado para ser salón de presentaciones culturales y restaurante, es tranquilo de día, pero de noche se transforma.  
antes de que yo llegara a trabajar a este lugar, un vigilante había renunciado a su puesto, nunca supe cuál fue la razón, hasta que un compañero vigilante del edificio aledaño me dijeron que los espíritus de la casa tenían atormentado a Carlos así se llamaba el que se fue, pues uno de ellos me contó que en las noches escuchaba pasos de una mujer en tacones, pero el jamás encontraba a nadie, él siempre lo escucho por la rampa que hay que antes era la que conducía a la morgue del anterior hospital en el sótano junto al salón de baile, que hoy en día son unos baños.
Siempre los pasos salían del baños y escuchaba como empezaban a subir por esa rampa , el sonido de tap, tap, tap, el golpeteo del tacón cada vez lo escucha más y más cerca, hasta tal punto que no era capaz de esperar que llegaran al nivel superior y ver quien era, su pavor era más fuerte que él que abría la puerta para salir corriendo de ahí, a llamar a su compañero vecino del edificio del hospital para que lo acompañara a revisar quien era el que producía esos ruidos pero era mayor su sorpresa que no encontraba a nadie.
La verdad no les creí una sola palabra, ya que soy algo escéptico, pero pasado los días de aquella historia, estaba solo en la oficina de la administradora del lugar tarde en la noche revisando que todo esté bien realizando mi ronda, yo estando en la salida así que apagué todas las luces del lugar para luego ir a la cocina a encender la única luz que dejo, cerré la puerta para salir e irme a la cocina donde me quedaba toda la noche a resguardarme del frió y preparar algo de café mientras escucho la radio para que se me pase rápido la noche. Cuando me volví a asegurar la puerta, la luz de la cocina estaba encendida, a pesar de que acababa de entrar a la oficina y aun no encendía la luz de la cocina.
No entre en pánico, mi lógica me dijo quizás ya las había prendido solo que se me paso por alto, no le di importancia, me fui a la cocina a preparar café y escuchar música de la radio, a eso de las 2 de la madrugada, empiezo a sentir mucho frio, a pesar de que tenia prendida una estufa eléctrica para calentar el ambiente, me resulto extraño ya que por más cerca que estuviera de la estufa seguía con mucho frio. Llegado la mañana del domingo mi amigo Jorge me recibió el turno a las 6 am, duramos hablando hasta que ya abrieron la tienda del barrio para comprar una panela, y entre la charla le conté lo sucedido en la noche anterior, el me dijo se la van a empezar a asustar para que se vaya, entre risas me dijo, pero el era igual nuevo que yo y solo lo decía por molestarme.
Llegado las 7 am hora que abrieron la tienda me fui a comprarle la panela y en eso llego nuestro supervisor a realizar la inspección que hace que este todo bien, mi amigo le contó y se burlaron de mí, ingresaron a la casa cerrando la puerta  y me dirijo a la tienda, al volver veo a mi amigo Jorge y al supervisor Alex pálidos en la puerta temblando, yo me preocupe, a lo que pregunte que paso, porque están así fuera de la casa. Alex responde no lo vas a creer, al salir tu a la tienda, Jorge y yo nos sentamos a esperar que llegara con la panela para preparar café, cuando escuchamos en el salón de baile unos aplausos seguido de un fuerte golpe en los baños que están junto al salón bajo la cocina, he inmediatamente bajamos que tenias alguna mujer oculta en la casa, pero al inspeccionar el baño, el jardín mayor fue su sorpresa que no encontraron a nadie.
La verdad no les creí, pues pensé que me seguían tomando del pelo, pero Alex se fue diciendo otro día me espero al café, yo le deje la panela a mi amigo para que lo preparara, ya que yo vivía al occidente de la ciudad, debía regresar en la noche a mi turno por lo cual tenia que descansar. Jorge se queda algo inquieto y me dice nos vemos a las 6 pm, de regreso a mi casa no pude dejar de pensar en lo que paso al mismo que me reía de ellos ya que pensaron que me dejaría asustar con ese cuento. Regrese en la noche a recibir mi turno como es habitual, muy rápido Jorge saco sus cosas para irse, sin antes decirme cuídese mucho esta noche, yo le dije gracias y solté una sonrisa porque me causo gracia, él se molestó, solo dijo espero que esa risa no se le convierta en llanto.
Esa noche realice mis actividades normales de mi trabajo, me quede en la cocina como suelo hacer y preparar café, ya llegado la madrugada escucho como cierran con fuerza una de las puertas metálicas del baño, yo me asusto pensado que un ladrón ingreso a la casa, bajo rápido con mi arma en mano, pero no había nadie, eso me dio mucho que pensar. Regrese a la cocina a seguir escuchando la radio y a calentarme con la estufa eléctrica, pero de un momento a otro el lugar que estaba caliente, se puso como si estuviera en una nevera, de un momento a otro empiezo a escuchar por la rampa un tap, tap, tap, como si alguien estuviera subiendo por ella, cada vez los escuchaba más fuerte, me puse nervioso, tome mi arma de dotación Salí a mirar cuando llego al nivel superior pero jamás vi nada y solo eso fue lo único que me sucedió ya que días después fui trasladado a un colegio campestre fuera de Bogotá, solo me queda la pregunta ¿Qué fue eso que escuche?, jamás encontrare la respuesta pero la casa sigue allí.  

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